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viernes, 12 de junio de 2015

Acidez o agruras durante el embarazo




Estoy embarazada y siento quemazón en la boca del estómago después de comer, ¿es acidez?


Muy probablemente. Muchas mujeres sufren de acidez (agruras) por primera vez durante el embarazo y, si bien es común y generalmente inofensivo, puede resultar bastante molesto. 

La acidez (también conocida como hiperclorhidria o reflujo ácido) es una sensación de quemazón que a menudo se extiende desde la parte de abajo del esternón hasta la zona inferior de la garganta. Es consecuencia de los cambios hormonales y físicos que se producen en tu cuerpo. 

Durante el embarazo, la placenta produce la hormona progesterona, que relaja los músculos lisos del útero. Esta hormona también relaja la válvula que separa el esófago (parte del tubo digestivo que une el estómago con la faringe) del estómago, de modo que los ácidos gástricos regresan desde estómago hacia el esófago, y esto produce la sensación de acidez. 

La progesterona también disminuye las contracciones peristálticas del esófago y los intestinos, haciendo que la digestión sea lenta. Además, a medida que avanza el embarazo, tu bebé — que cada vez está más grande — presiona sobre tu estómago, desplazando los ácidos estomacales hacia el esófago. 

Muchas mujeres comienzan a tener acidez y otros malestares gastrointestinales durante la segunda mitad del embarazo. Desafortunadamente, en la mayoría de los casos esto persiste hasta que nace el bebé. 


¿Qué puedo hacer?

Si bien es posible que no puedas eliminar totalmente la acidez, puedes tomar algunas medidas para reducir el malestar:

  • Evita comidas y bebidas que te produzcan malestar gastrointestinal. Los sospechosos de siempre son las bebidas con gas; el alcohol (que de todas formas debes evitar durante el embarazo); la cafeína; el chocolate; los alimentos ácidos como los cítricos y jugos, el tomate, la mostaza y el vinagre; las carnes procesadas; los productos con menta; y los alimentos picosos, muy condimentados, fritos o grasosos.

  • En lugar de ingerir comidas abundantes, come pequeñas cantidades varias veces al día. Come despacio y mastica mucho la comida.

  • Evita tomar grandes cantidades de líquido durante las comidas para que no se te hinche el estómago. (Es importante que tomes de ocho a diez vasos de agua diarios durante el embarazo, pero hazlo entre las comidas.)

  • Intenta masticar chicle después de las comidas. Masticar chicle estimula las glándulas salivales y la saliva ayuda a neutralizar el ácido.

  • No comas cuando estés por irte a la cama. Deja dos o tres horas para hacer la digestión antes de acostarte.

  • Duerme recostada sobre varias almohadas o usa un almohadón en forma de cuña. Al elevar la parte superior del cuerpo, ayudarás a que los ácidos estomacales permanezcan en su lugar y conseguirás que la digestión sea más fácil.

  • Aumenta una cantidad prudente de peso y consérvate dentro de los parámetros que te sugiera tu doctor.

  • Usa ropa holgada y cómoda. Evita usar prendas que te aprieten alrededor de la cintura y el vientre.

  • Flexiona las rodillas en lugar de doblar la cintura cuando tengas que recoger algo del suelo.

  • No fumes. Además de contribuir a una gran cantidad de problemas de salud, fumar aumenta la acidez estomacal. (Lo ideal es que dejes el hábito de fumar antes de quedar embarazada. Si todavía fumas y te resulta difícil dejar el cigarrillo, lee nuestro artículo sobre cómo dejar de fumar.

  • Un antiácido de venta sin receta médica que contenga magnesio o calcio te puede ayudar a aliviar el malestar, pero antes de tomarlo consulta al médico que está atendiendo tu embarazo, dado que algunas marcas tienen aluminio, aspirina, o un alto contenido de sodio.


En caso de que ninguna de las sugerencias anteriores te alivie, debes consultar con tu doctor. Hay medicamentos con receta que te pueden ayudar también. 

viernes, 5 de junio de 2015

Prueba del estreptococo del grupo B


¿Qué es el estreptococo del grupo B?


El estreptococo del grupo B es un tipo de bacteria que mucha gente tiene en el tracto intestinal. La bacteria también puede estar en o "colonizar" tu vagina, desde donde puede infectar a tu bebé durante el parto



Aproximadamente entre el 10 y el 30 por ciento de las mujeres embarazadas son portadoras de la bacteria en la vagina o el recto y el área circundante. Por lo general el estreptococo del grupo B es inofensivo en los adultos sanos, pero puede causar un bebé mortinato (que nace muerto)o infecciones serias en los bebés. 

Ten en cuenta que aunque el estreptococo del grupo B puede transmitirse a través de una relación sexual, no se considera una infección de transmisión sexual porque tu área genital puede infectarse a partir de bacterias que viven en tu propio tracto gastrointestinal. Tampoco es lo mismo que la infección de garganta por estreptococo, causada por el estreptococo del grupo A. 


¿Por qué debo hacerme una prueba del estreptococo del grupo B?


Hacerte una prueba del estreptococo del grupo B a finales del embarazo (y recibir tratamiento con antibióticos durante el parto si eres portadora de la bacteria) reducirá enormemente el riesgo de que tu bebé se infecte. 



Por este motivo, los ginecólogos recomiendan que todas las mujeres embarazadas —con dos excepciones— se hagan una prueba rutinaria de estreptococo del grupo B entre las semanas 35 y 37. 

Las dos excepciones son: mujeres que han tenido un hijo con una infección producida por el estreptococo del grupo B y mujeres a quienes se les detecta el estreptococo del grupo B en la orina durante el embarazo. Estas mujeres no necesitan hacerse el estudio, porque ya se sabe que el riesgo es alto y se las tratará automáticamente durante el parto. 

Antes de que se les hiciera rutinariamente la prueba a todas las mujeres embarazadas y se aplicara el tratamiento en caso necesario, aproximadamente entre 2 y 3 bebés cada 1.000 nacimientos sufrían lo que se denomina estreptococo del grupo B de aparición temprana. Esta enfermedad aparece en la primera semana de vida (con más frecuencia en las primeras 24 horas después del nacimiento), y puede ser mortal. Ahora hay alrededor de 0.35 casos cada 1.000 nacimientos. 


¿Cuáles son las consecuencias del estreptococo del grupo B de aparición temprana?

El estreptococo del grupo B de aparición temprana puede causar septicemia (una infección en la sangre), neumonía y meningitis en los recién nacidos. Algunos de estos bebés, especialmente aquellos que contraen meningitis, tendrán problemas de salud a largo plazo, tales como pérdida de la audición o la visión, parálisis cerebral o discapacidades en el desarrollo, y alrededor del 5 por ciento no sobrevivirá. 



Los bebés prematuros tienen un índice de supervivencia menor que los bebés que nacen a término, y aquellos que sobreviven tienen mayor riesgo de padecer problemas a largo plazo a causa de la enfermedad. 


¿Por qué no me hacen la prueba en la primera visita prenatal y me tratan inmediatamente si sale positiva?

El estudio no se realiza hasta que el embarazo está avanzado porque la bacteria del estreptococo del grupo B puede aparecer y desaparecer. El resultado de un cultivo vaginal o rectal temprano no puede predecir si la bacteria estará presente en el área genital cuando des a luz. Puede que des un resultado negativo en un momento dado y positivo en el momento del parto o viceversa. Por este mismo motivo te tienen que hacer la prueba durante cada embarazo. 



Asimismo, el recibir antibióticos antes del parto, no te garantiza que la bacteria ya no "colonizará" nuevamente el área genital; por lo tanto, el riesgo de que la infección se transmita a tu bebé no disminuye (a diferencia del tratamiento que se usa durante el parto). 

Sin embargo, si tienes una infección urinaria durante el embarazo, causada por el estreptococo del grupo B, te recetarán inmediatamente antibióticos orales y te harán un segundo cultivo vaginal al finalizar el tratamiento para asegurarse que ya no tienes infección. 

Aunque los antibióticos orales se encargarán de acabar con la bacteria en tu tracto urinario, es probable que queden residuos de la bacteria en el área genital. También es posible que la bacteria invada el área genital más tarde. El que tu orina contenga estreptococo del grupo B es una señal de que tienes una cantidad significativa de esa bacteria en tu área genital. Si éste es tu caso, como se señaló anteriormente, te darán antibióticos por vía intravenosa automáticamente durante el parto. 


¿En qué consiste la prueba del estreptococo del grupo B?

Tu médico tomará muestras de células de la parte inferior de tu vagina y recto (esto no será doloroso) y las enviará a un laboratorio. Allí las harán crecer en un cultivo que permitirá identificar si la bacteria del estreptococo del grupo B está presente. Los resultados estarán disponibles en dos o tres días, y el médico te los entregará en la próxima consulta prenatal. Si se olvida, pídeselos tú. (Es bueno conocer los resultados, en caso de que por algún motivo tu historia clínica prenatal no esté disponible cuando vayas a dar a luz). 



Quizás habrás oído hablar de una prueba del estreptococo del grupo B, que se puede hacer durante el mismo parto en el hospital y da el resultado en una hora aproximadamente. Ten en cuenta que esas pruebas rápidas no son tan precisas como las pruebas de cultivo. Hasta el momento, el CDC, el ACOG y la AAP recomiendan hacer la prueba basada en un cultivo entre las semanas 35 y 37 del embarazo. 


¿Qué sucederá si el resultado de la prueba da positivo?

Si el resultado da positivo simplemente significa que eres portadora de la bacteria y no que tú o tu bebé se enfermarán, incluso si no recibes el tratamiento adecuado. Sin embargo, recibir antibióticos durante el parto reduce el riesgo de infección en tu bebé enormemente. 



Por ejemplo, si el resultado da positivo y no tienes otros factores de riesgo (has llegado a la semana 37 del embarazo, no tienes fiebre, y tu fuente no lleva mucho tiempo rota), la probabilidad que tendría tu bebé de enfermarse sería de 1 ó 2 en 200 sin tratamiento y de 1 en 4.000 con tratamiento. 

El tratamiento también reduce tus posibilidades de desarrollar una infección de estreptococo del grupo B (como una infección uterina) durante o después del parto, lo cual a veces sucede. 

Si la prueba da un resultado positivo empezarás a tomar antibióticos tan pronto empiece tu parto o cuando se te rompa la fuente, lo que sea primero. El único caso en el que no necesitarás antibióticos es si te hacen una cesárea programada, que se realiza antes de que se te rompa la fuente o comience el parto, sin importar cuánto tienes de embarazo 

Lo ideal sería que empezaras a tomar antibióticos al menos cuatro horas antes de dar a luz, pero si el parto es muy rápido, quizás no tengas tanto tiempo. Sin embargo, si empiezas incluso un par de horas antes del parto, el riesgo para el bebé se reducirá de manera significativa. 

Y trata de no preocuparte, ya que las posibilidades de que el bebé se enferme son escasas, especialmente si nació a término, si tú no tienes fiebre, y si tu bolsa no estuvo rota durante mucho tiempo. 


¿Qué sucederá si empieza el parto y los resultados aún no están disponibles?


  • Si cuando comienza el parto no se sabe si eres portadora de la bacteria te tratarán con antibióticos si existe uno de los siguientes factores de riesgo: 

  • Si comienzas el parto prematuramente o tu fuente se rompe antes de la semana 37.
  • Si pasa mucho tiempo (18 horas o más) entre la ruptura de la fuente y el parto.
  • Si tienes fiebre durante el parto 

Si en la clínica que das a luz están disponibles las pruebas rápidas del estreptococo del grupo B y no tienes ninguno de los factores de riesgo arriba mencionados, tu doctor podría optar por hacerte el examen y darte un tratamiento si los resultados son positivos. Si tu análisis da negativo, pero desarrollas algunos de los factores de riesgo, te darán un tratamiento en ese momento, ya que como se mencionó anteriormente, algunas de esas pruebas rápidas pueden fallar. 



¿Cuáles son los riesgos de tomar antibióticos durante el parto?

Probablemente te administren penicilina, que se sabe que es segura para el bebé. El 10 por ciento de las mujeres embarazadas que reciben penicilina desarrollan leves síntomas alérgicos, como por ejemplo, sarpullido. En casos muy poco frecuentes, la penicilina causa una reacción alérgica grave que requiere un tratamiento de emergencia (1 de cada 10.000 casos) y puede llegar a ser incluso potencialmente mortal (1 de cada 100.000 casos). 



Si has tenido una reacción alérgica a la penicilina anteriormente, tu médico solicitará al laboratorio que analice tu cultivo para ver qué otros antibióticos son adecuados para atacar el estreptococo del grupo B. Si no estás segura de si eres alérgica a la penicilina, pueden realizarte una prueba cutánea para ver si puedes utilizar este medicamento sin riesgos. 


¿Qué tipo de seguimiento se hace una vez que nace el bebé?

Tanto si te han tratado con antibióticos durante el parto como si no, si eres portadora de estreptococo del grupo B, el equipo médico de tu bebé lo observará detenidamente en busca de signos de infección. 



Los estudios muestran que, el 90 por ciento de los bebés que se contagian de la enfermedad por estreptococo del grupo B de aparición temprana comienzan a mostrar signos de la infección durante las primeras 24 horas de vida. 

Estos signos incluyen: 

  • Respiración dificultosa.
  • Irritabilidad poco común.
  • Flaccidez excesiva o rigidez extrema.
  • Problemas de alimentación.
  • Aletargamiento (un bebé al que le cuesta despertar).
  • Convulsiones.
  • Temperatura inestable.



Si tu bebé está internado en la misma habitación que tú o ya están en casa, y notas cualquiera de estos problemas, busca ayuda de inmediato. 

Si el equipo médico sospecha que el bebé puede estar infectado, le administrarán antibióticos de inmediato y le realizarán una revisión completa, que incluirá un análisis de sangre y, según las circunstancias, una radiografía de tórax y una punción lumbar. Si el bebé no presenta signos de infección, podrás llevártelo a casa después de uno o dos días. 

Si quieres irte a casa antes, es probable que el doctor de tu bebé acepte darlo de alta en 24 horas, siempre y cuando cumplas con lo siguiente: 


  • Te administraron antibióticos por lo menos cuatro horas antes de dar a luz. FNo había señales de infección durante el parto.
  • Tu bebé nació a término, es sano y no tiene otras complicaciones médicas.
  • Entiendes perfectamente las instrucciones que te dio tu doctor sobre los signos de infección que debes observar en tu bebé.
  • Puedes tener acceso médico de inmediato.

Si no cumples con esos requisitos,tu bebé necesitará permanecer en observación en el hospital por lo menos 48 horas. 


Si el bebé fue prematuro, probablemente se le realicen algunas pruebas y necesite permanecer más tiempo, incluso si no presenta signos de infección. Esto se debe a que los bebés prematuros tienen más probabilidades de contagiarse de la enfermedad producida por el estreptococo del grupo B y de que la enfermedad sea más grave. 

¿Puede mi bebé infectarse después de nacer?

Es posible que un bebé desarrolle la infección del estreptococo del grupo B después de la primera semana de nacido (usualmente, en los primeros tres meses). Esta aparición tardía afecta a alrededor de la mitad de todos los recién nacidos que padecen de la enfermedad producida por el estreptococo del grupo B. Esta aparición tardía tiene los mismos efectos que la aparición temprana de la enfermedad y afecta a casi a la misma cantidad de bebés, 0.3 de cada 1.000 casos. 



Seas o no portadora, si tu bebé parece enfermo o no se ve bien, busca ayuda de inmediato.Llama al doctor si tu bebé muestra los siguientes signos: está letárgico, irritable o bien, tiene una disminución de apetito, dificultad para alimentarse, vómitos y fiebre. 


¿Se puede prevenir la aparición tardía de estreptococo del grupo B?

El recibir antibióticos durante el parto no previene la aparición tardía de esta enfermedad. De hecho, sólo la mitad de los bebés que se contagian de forma tardía tienen madres portadoras del estreptococo del grupo B; nadie sabe cómo el resto se contagia de la bacteria. 



Los investigadores están trabajando en una vacuna contra el estreptococo del grupo B que esperan elimine la enfermedad de aparición temprana y también la de aparición tardía, junto con la necesidad de pruebas y tratamiento. También podrá prevenir los casos poco comunes de partos de bebés que nacen sin vida y nacimientos prematuros relacionados con el estreptococo del grupo B. 

viernes, 29 de mayo de 2015

Mareos y desmayos en el embarazo


¿Es normal sentirte mareada durante el embarazo?



Sí. No es raro que te sientas mareada o aturdida de vez en cuando. Cuando estás embarazada, tu sistema cardiovascular está sujeto a cambios drásticos: aumentan las pulsaciones, tu corazón bombea más sangre por minuto y la cantidad de sangre de tu cuerpo aumenta de un 40 a un 45 por ciento. 

En un embarazo normal, tus vasos sanguíneos se dilatan y tu presión arterial disminuye de manera gradual y alcanza su punto más bajo en la mitad del embarazo. Después comienza a aumentar y regresa a su nivel normal cuando el embarazo llega a su etapa final. 

La mayor parte del tiempo, los sistemas cardiovascular y nervioso logran adaptarse a todos estos cambios y hay una cantidad adecuada de sangre circulando en tu cerebro. Sin embargo, existen ocasiones en que dichos sistemas no se adaptan lo suficientemente rápido y cuando eso sucede, puedes sentirte mareada, un poco aturdida o incluso desmayarte.

¿Qué puedo hacer si me mareo?



Recuéstate en cuanto te sientas mareada o aturdida, para que no te caigas ni te lastimes en caso de que te desmayes. Si estás en un lugar donde no puedes recostarte, siéntate y trata de colocar la cabeza entre las rodillas. Y, por supuesto, si estás haciendo alguna cosa que pudiese ponerte a ti o a otros en peligro, como por ejemplo, manejar el auto, detente inmediatamente. 

Si te acuestas del lado izquierdo, aumentará el flujo de sangre hacia el corazón y en consecuencia, hacia el cerebro. Seguramente esto impedirá que te desmayes y es posible que también reduzca la sensación de mareo. 

A continuación incluimos algunas de las causas más comunes de mareos durante el embarazo y algunos consejos sobre cómo puedes evitarlas:

Pararte demasiado rápido

Cuando te sientas, la sangre se acumula en los pies y la parte inferior de las piernas. Si tu cuerpo no logra adaptarse cuando te paras, es porque no regresa suficiente sangre desde las piernas al corazón. Como resultado, la tensión arterial baja rápidamente y puede ocurrir que te desmayes. 


Para evitar marearte, trata de no levantarte abruptamente de la silla o de la cama. Cuando estás acostada, levántate despacio y permanece sentada unos minutos con las piernas colgando del costado de la cama o del sofá. Luego incorpórate despacio desde la posición de sentada, hasta pararte. 

La sangre también se acumula en los pies y las piernas cuando permaneces de pie en un lugar durante mucho tiempo. Si estás en una situación en la que no te puedes mover mucho, trata de mover las piernas para estimular la circulación. Usar medias de soporte también te puede ayudar a mejorar la circulación en la mitad inferior de tu cuerpo.

Acostarte sobre la espalda. 

En el segundo y tercer trimestres de embarazo, el útero en crecimiento puede hacer más lenta la circulación en las piernas al comprimir la vena cava inferior (la vena grande que regresa la sangre desde la mitad inferior de tu cuerpo al corazón) y las venas de la pelvis. 

Acostarte sobre la espalda puede empeorar este problema. De hecho, alrededor del 8 por ciento de las mujeres embarazadas desarrollan en su segundo y tercer trimestres una condición denominada síndrome hipotensivo en decúbito supino que consiste en que al acostarse sobre la espalda, se incrementan las pulsaciones, baja la tensión arterial y como consecuencia, la afectada se siente ansiosa, mareada y con náuseas hasta que cambia de posición. 

Para evitar este problema, acuéstate de costado en lugar de hacerlo sobre la espalda. Cualquiera de los lados es mejor que la espalda, aunque el lado izquierdo es mejor. Colocarte una almohada por detrás o bajo la cadera, puede ayudarte a permanecer de costado o, al menos, lo suficientemente inclinada como para impedir que el útero comprima la vena cava.

  • No ingerir suficiente comida y bebida. 

  • Si no comes lo suficiente, es posible que te baje el nivel de azúcar en la sangre (hipoglucemia), lo cual puede provocarte mareos o desmayos. Esto puede ocurrir con mucha más facilidad cuando estás embarazada. 

Trata de evitar que te baje demasiado el nivel de azúcar de la sangre y para eso come poco, pero muchas veces al día en lugar de hacer tres comidas grandes. Lleva contigo refrigerios o botanitas saludables de modo que puedas comer cuando tengas hambre. Lee más sobre cómo llevar una alimentación sana durante el embarazo. 

La deshidratación te puede afectar de manera similar. Asegúrate de estar hidratada y para eso bebe de ocho a diez vasos de agua por día, y más si practicas ejercicios o si hace calor.

Anemia. 

  • Si te encuentras anémica, tienes menor cantidad de glóbulos rojos para transportar oxígeno a tu cerebro y a otros órganos, lo cual te puede ocasionar mareos. La falta de hierro es la causa más común de la anemia, así que asegúrate de llevar una alimentación rica en hierro y de tomar vitaminas prenatales con hierro, especialmente en el segundo y tercer trimestre. Si padeces de anemia, tu médico posiblemente te recete además un suplemento de hierro.

Sensación de excesivo calor. 

Permanecer en una habitación en donde haga mucho calor o tomar un baño o una ducha calientes puede hacer que los vasos sanguíneos se dilaten, y de esta manera baje tu tensión arterial y te sientas atontada. 

Si te mareas cuando hay demasiado calor, evita los lugares abarrotados de gente y con aire viciado y vístete con ropas cómodas que te puedas ir quitando a medida que lo necesites. Toma duchas o baños tibios en lugar de calientes, y trata de mantener fresco el cuarto de baño.

Hiperventilación. 

El ejercicio en exceso o la ansiedad pueden algunas veces provocar una respiración acelerada y profunda (hiperventilación) y producirte un desmayo. Aunque el ejercicio puede ayudar a mejorar la circulación, ten mucho cuidado de no realizarlo en exceso cuando estés cansada o no te sientas bien. Empieza despacio. Si comienzas a sentirte mareada o aturdida mientras haces ejercicio, para y recuéstate. 

Síncope vasovagal. 

Algunas personas se marean cuando hacen fuerza para toser, orinar o mover el vientre. Estas acciones pueden provocar una respuesta vasovagal (o sea, un efecto sobre el sistema circulatorio provocado por el nervio vago), es decir, una disminución de la tensión arterial y de las pulsaciones, que produce mareos y desmayos. (La palabra síncope significa desmayo). 

La deshidratación, la ansiedad y el dolor pueden también desencadenar esta clase de reacción, y las mujeres embarazadas son más vulnerables a padecerla. Los mareos y las señales de advertencia como la sensación de calor, la palidez, el sudor, las náuseas, los bostezos y la hiperventilación muchas veces preceden al síncope vasovagal. Presta atención a estas advertencias y recuéstate inmediatamente para intentar prevenir el desmayo.

¿Cuándo debería llamar a mi médico?


La sensación de mareo de vez en cuando por efecto del calor, del hambre o por ponerte de pie demasiado rápido, por lo general no es una señal de algo grave. Es muy probable que ya no tengas ese tipo de sensación cuando nazca tu bebé. Sin embargo, si las medidas sencillas que comentamos más arriba no te alivian el problema o si tienes algún tipo de inquietud, no dudes en pedir ayuda. 

Asimismo, no dudes en llamar a tu médico o partera si tienes mareos continuos o aturdimientos frecuentes, o si los mareos se producen como consecuencia de una herida reciente en la cabeza. 

Llama de inmediato al médico si el mareo viene acompañado de fuertes dolores de cabeza, visión borrosa, problemas en el habla, palpitaciones, pérdida de la sensibilidad, hormigueo, dificultad para respirar o hemorragia. Cualquiera de estos síntomas podría estar indicando la existencia de un problema más grave que podría afectarte tanto a ti como a tu bebé. 


viernes, 22 de mayo de 2015

Síndrome del túnel carpiano durante el embarazo




¿Por qué siento hormigueo y adormecimiento en las manos?


La causa de estas sensaciones es probablemente el síndromedel túnel carpiano. Si bien esta enfermedad suele asociarse con gente cuyos trabajos requieren movimientos manuales repetitivos (como procesar datos, programar computadoras y trabajar en una línea de montaje), también puede darse en mujeres embarazadas. Esto es porque el aumento de peso y la retención de líquidos típica del embarazo pone presión en el túnel carpiano, que es el conducto por donde pasan los nervios que van de la mano a los dedos. 




Los síntomas pueden incluir falta de sensibilidad, hormigueo, ardor, molestia o dolor apagado en los dedos, la mano, la muñeca e incluso a lo largo del brazo hasta el hombro. En los casos crónicos graves, puedes sentir que tu mano está torpe o sin fuerza. 

Generalmente estos síntomas desaparecen de manera gradual después del parto, a medida que disminuye la hinchazón del embarazo. 


¿Qué puedo hacer para aliviar el dolor?

Si es posible, evita cualquier actividad que requiera movimientos manuales fuertes y repetitivos. Aunque estos movimientos no hayan sido la causa del síndrome del túnel carpiano, pueden hacer que los síntomas empeoren. 



Si tu trabajo requiere que hagas este tipo de movimiento y debes continuar haciéndolo, puedes usar una muñequera mientras trabajas. 

Si trabajas con una computadora, ajusta la altura de la silla de modo que las muñecas no estén dobladas hacia abajo mientras escribes. Un teclado ergonómico especial puede ser útil en algunos casos. Recuerda hacer pausas para estirar las manos. 

Si los síntomas te molestan de noche, cambia de posición para dormir e intenta apoyar el brazo sobre una o dos almohadas cuando sientas las punzadas. Evita dormir sobre las manos. Si te despiertas con dolor, trata de sacudir las manos hasta que el dolor o la insensibilidad desaparezcan. 

Si tienes muchas molestias por la noche, intenta estabilizar la muñeca en una posición neutral (que no sea doblada) con una muñequera. Una posición neutral permite que el túnel carpiano tenga un poco más de espacio. 

Practicar yoga puede ayudarte a aliviar el dolor y aumentar la fuerza de la mano. Quizá hayas oído que tomar vitamina B6 adicional puede ser útil en estos casos. Sin embargo, dos ensayos clínicos pequeños no demostraron que este tratamiento brindara beneficios inmediatos.


¿Cuándo debería llamar a mi médico?

Si el dolor o la falta de sensibilidad interfieren en tu sueño o rutina diaria, consulta a tu médico antes de tomar cualquier medicamento contra el dolor. El médico quizás te sugiera que utilices una férula o muñequera, un tratamiento que ha ayudado a mucha gente con el síndrome del túnel carpiano. 



Si los síntomas son constantes e intensos — adormecimiento, debilidad muscular o falta de sensibilidad constantes — te mandará a un especialista para que realices el tratamiento adecuado. 

El síndrome del túnel carpiano suele desaparecer gradualmente por sí solo después del parto. Si los síntomas persisten, menciónaselo a tu médico en los chequeos posparto para que pueda mandarte a un traumatólogo de ser necesario. El especialista probablemente sugerirá que uses una muñequera y tomes antiinflamatorios, como ibuprofeno. 

Si estos tratamientos no te ayudan, el siguiente paso podría ser la aplicación de inyecciones de cortisona. En los casos graves, puede ser necesaria una pequeña cirugía para aliviar la presión en el nervio mediano. 

viernes, 15 de mayo de 2015

Falta de aire durante el embarazo


A veces siento que me falta el aire ahora que estoy embarazada. ¿Es normal?


Sí, muchas mujeres experimentan esta sensación a medida que avanza su embarazo. 

Durante el embarazo necesitas más oxígeno y tu cuerpo se adapta para satisfacer esta necesidad de diversas maneras. El aumento en la cantidad de hormonas, especialmente la progesterona, afecta de manera directa los pulmones y estimula el centro respiratorio en el cerebro. Y si bien el número de respiraciones que realizas por minuto cambia muy poco durante el embarazo, la cantidad de aire que inspiras con cada respiración aumenta de manera significativa. 

A medida que avanza el embarazo, el útero crece y ejerce presión sobre el diafragma, lo que puede hacer tu respiración más fatigosa, especialmente si llevas al bebé muy arriba o si esperas gemelos. 

Unas semanas antes de la fecha de parto, el bebé suele bajar y encajarse en la pelvis y eso puede proporcionarte cierto alivio. 


Viajes a altitudes elevadas

Esta sensación de ahogo puede hacerse más molesta si durante el embarazo vas de visita a un lugar con una altitud elevada. Aunque es un poco desagradable al principio, una vez que te adaptes te sentirás mejor. Tanto si vas de visita a lugares altos como si no, puedes poner en práctica algunos de los siguiente consejos.

¿Qué puedo hacer para sentirme mejor?

  • Mantente derecha y con los hombros echados hacia atrás, especialmente cuando estés sentada, de modo que los pulmones tengan el mayor espacio posible para expandirse.

  • Acostarte en la cama con algunas almohadas extras podría brindarte algo de alivio durante la noche.

  • Evita esforzarte en exceso cuando hagas ejercicio y, en general, tómate las cosas con más calma.

¿Podría la falta de aire indicar un problema grave?


Por regla general esta sensación es inofensiva, aunque molesta, pero si padeces una enfermedad respiratoria como asma o neumonía, ésta podría empeorar cuando estás embarazada. 

Si la falta de aire aparece de repente o empeora, podría ser indicio de un problema grave. Busca ayuda médica de inmediato. 

También deberías hacer una consulta inmediata con tu médico si la falta de aire se ve acompañada de cualquiera de los siguientes síntomas: 


  • Empeoramiento del asma

  • Respiración rápida

  • Pulso rápido, palpitaciones cardiacas o desmayos

  • Dolor torácico o dolor al respirar

  • Color azul alrededor de los labios, dedos de las manos o de los pies, o rostro pálido

  • Sensación de miedo a no estar recibiendo suficiente oxígeno

  • Tos persistente, tos con fiebre o escalofríos, tos con sangre



viernes, 8 de mayo de 2015

El parto y el nacimiento prematuros



¿Qué son el parto y el nacimiento prematuros?

Un parto prematuro ocurre cuando comienzas a sentir contracciones regulares que hacen que tu cuello uterino (el canal que comunica el útero con la vagina) se empiece a abrir o a adelgazar antes de la semana 37 de embarazo. Este proceso también se llama dilatación y afinamiento del cuello del útero. Cuando das a luz antes de la semana 37, también se considera prematuro al bebé. 

Tener síntomas de parto prematuro no quiere decir que darás a luz a un bebé prematuro. Aproximadamente la mitad de las mujeres que experimentan el comienzo de un parto prematuro acaban dando a luz a las 37 semanas o más tarde. 

Alrededor de una cuarta parte de todos los nacimientos prematuros son planeados. Por ejemplo, el equipo médico puede decidir inducir el parto o practicar una cesárea antes de la fecha prevista para el parto debido a una complicación médica grave, como una preeclampsia intensa, o porque el bebé ha dejado de crecer. 

El resto son nacimientos prematuros espontáneos. Un nacimiento prematuro espontáneo ocurre cuando el parto empieza antes de tiempo, cuando se rompe la fuente de aguas antes de lo previsto, o cuando el cuello uterino se dilata prematuramente sin contracciones, lo que se denomina insuficiencia cervical o cervicouterina. 

Hoy en día hay más mujeres embarazadas de gemelos o de más bebés, que tienden a nacer antes de llegar a término. También hay más mujeres que retrasan el embarazo, y la posibilidad de concebir gemelos aumenta a medida que te vas haciendo más mayor. 


¿Qué puede pasar si mi bebé nace prematuro?

El nacimiento prematuro puede causar serios problemas de salud al bebé, o incluso su muerte, si ocurre muy temprano. Cuanto más maduro es el bebé en el momento del nacimiento, más probabilidades hay de que sobreviva y menos de que tenga problemas de salud. 

Algunos bebés prematuros tienen problemas para respirar. El nacimiento prematuro también aumenta el riesgo de que los bebés sufran un derrame cerebral. El sistema nervioso, el tracto intestinal, y otros órganos también pueden resultar afectados. Los bebés prematuros tienen más tendencia a padecer infecciones e ictericia y pueden tener dificultades para alimentarse así como para mantener una temperatura corporal estable. 

Los bebés que sobreviven pueden sufrir problemas de salud a largo plazo, incluyendo enfermedades crónicas, problemas de visión y audición, parálisis cerebral y problemas de desarrollo. 

La mayoría de los bebés prematuros nacen entre las semanas 34 y 37. Si estos bebés prematuros no presentan otros problemas, gozan de mejor salud que los bebés que nacen más temprano, pero aún así corren más riesgo de tener problemas que los bebés que nacen más tarde. 

Si tu parto empieza antes de la semana 34 y no hay una razón médica que requiera un alumbramiento inmediato, tu médico quizás tratará de retrasar el parto algunos días. Esto le ofrece la oportunidad de suministrar corticoesteroides al bebé, que ayudan a que sus pulmones y otros órganos se desarrollen más rápido, lo que aumenta enormemente sus probabilidades de sobrevivir. 

Hoy en día existen muchos avances tecnológicos para tratar a los bebés prematuros. Para sacar el máximo partido de ellos, los bebés prematuros permanecen en el hospital, en la sala de cuidado intensivo neonatal. 



¿Qué es lo que produce un parto prematuro?

Si bien generalmente se desconoce la causa, hay distintos factores que pueden influir en un parto prematuro: 

  • Una infección

Algunas infecciones del aparato genital se asocian a un mayor riesgo de parto prematuro. Las sustancias que producen las bacterias pueden debilitar las membranas que rodean al saco amniótico y provocar su ruptura temprana. Incluso si las membranas permanecen intactas, las bacterias pueden causar una infección e inflamación en el útero, lo que podría acabar provocando un parto prematuro. 

Seguramente en tu primera visita prenatal te hicieron pruebas para descartar infecciones de transmisión sexual tales como clamidia y gonorrea. Si dieron positivas, tanto tú como tu pareja deberían haber recibido tratamiento de inmediato. Unas semanas después te deberían haber hecho otra prueba y te habrán pedido que uses condones al tener relaciones sexuales durante el resto de tu embarazo. 

Si ya tuviste anteriormente un parto prematuro, también te pueden haber hecho un análisis para ver si tenías vaginosis bacteriana. Aunque algunos estudios demuestran que el tratamiento de la vaginosis bacteriana en el segundo y tercer trimestre reduce el riesgo de parto prematuro en mujeres con antecedentes de nacimientos prematuros, otros estudios indican que no hay diferencias. Los especialistas no coinciden en si vale la pena hacerles estudios a las mujeres embarazadas que no presentan síntomas. (Si tienes síntomas de vaginosis bacteriana, te realizarán análisis y recibirás tratamiento con antibióticos, de ser necesario.) 

Seguramente no te habrán realizado un análisis para verificar si tienes tricomoniasis a menos que presentes síntomas. Esto se debe a que ciertas investigaciones indican que tratar a las mujeres contra la tricomoniasis durante el embarazo aumenta el riesgo de un nacimiento prematuro. 

Algunas infecciones no uterinas, como la infección de riñón, pulmonía y apendicitis, también aumentan el riesgo de parto prematuro. 

También corres más riesgo de tener un parto prematuro si padeces un tipo de infección urinaria llamado bacteriuria asintomática, una condición en la que hay bacterias en tu tracto urinario, pero no presentas síntomas. Esta es la razón por la que les hacen análisis de orina a todas las mujeres embarazadas. 

  • Algún problema con la placenta como placenta previa o desprendimiento prematuro de placenta.

  • Un útero demasiado grande, lo cual ocurre a menudo cuando tienes un embarazo múltiple o demasiado líquido amniótico.

  • Anomalías estructurales del útero o del cuello uterino, como por ejemplo un cuello uterino de menos de 25 milímetros de largo que se acorta, afina o dilata sin contracciones, lo que se denomina insuficiencia cervical. La insuficiencia cervical puede ser resultado de una cirugía cervical o puedes haber nacido con ella.

  • Tener una cirugía abdominal durante el embarazo (por ejemplo, para extirpar el apéndice, la vesícula biliar, o un quiste en el ovario).

  • ¿Cuáles son los factores de riesgo de un parto prematuro espontáneo?

    Existen algunos factores de riesgo, pero hay que destacar que más de la mitad de los nacimientos prematuros ocurren en embarazos sin ningún factor de riesgo identificable. Si bien es imposible predecir la probabilidad de un parto prematuro, puedes tener un riesgo más alto si: 

  • Ya has tenido un parto prematuro. Cuanto más temprano haya nacido el bebé y más partos prematuros espontáneos hayas tenido, mayor es el riesgo

  • Estás embarazada de dos o más bebés

  • Eres menor de 17 años o mayor de 35 años

  • Estabas demasiado delgada antes de quedar embarazada, o no aumentas el peso necesario durante el embarazo

  • Has tenido sangrados vaginales en el primer y segundo trimestre. Si has tenido sangrados durante más de un trimestre, el riesgo aumenta

  • Padeciste anemia de moderada a severa al comienzo del embarazo

  • Fumas, consumes demasiado alcohol o consumes drogas (especialmente cocaína) durante el embarazo

  • Has dado a luz en los últimos 18 meses (especialmente si quedaste embarazada los seis meses siguientes a dar a luz a tu anterior bebé)

  • Tu madre tomaba la medicina DES (dietilestilbestrol), para disminuir el riesgo de aborto. 

  • No has recibido atención prenatal o empezaste a ir tarde a la consulta prenatal

  • Estás embarazada de un solo bebé, concebido como resultado de tratamientos de fertilidad

  • Eres de clase socioeconómica baja

  • También parece haber una relación entre un alto nivel de estrés, especialmente estrés crónico, y el parto prematuro. La teoría es que el estrés intenso puede provocar la liberación de hormonas que desencadenan las contracciones del útero y el parto prematuro. 

    Esto podría explicar por qué las mujeres que son víctimas de abuso doméstico tienen un mayor riesgo de parto prematuro espontáneo. Las que sufren violencia física corren un riesgo aún mayor, especialmente si son víctimas de un trauma en el abdomen. 

    Los especialistas también han estado estudiando los factores ocupacionales para saber si los trabajos de gran exigencia física o de muchas horas pueden influir. 

    Algunos estudios sugieren que las mujeres que trabajan de noche tienen un riesgo mayor de sufrir un parto prematuro comparado con mujeres que trabajan de día. También hay cierta evidencia de que las futuras mamás que tienen que permanecer de pie durante largos períodos de tiempo (más de 40 horas semanales) o tienen trabajos muy agotadores, son más propensas a tener partos prematuros. Otros estudios, sin embargo, no han confirmado estos resultados. 

    Por último, algunos investigadores están estudiando el posible efecto de los factores genéticos en el parto prematuro, ya que parece ser más común en algunas familias. Creen que la genética puede explicar hasta cierto punto los diferentes porcentajes que se dan entre las distintas razas, incluso cuando se consideran otros factores de riesgo. 


    ¿Existen análisis que puedan predecir la probabilidad de tener un parto prematuro?

    Hay dos pruebas de detección para aquellas mujeres que presentan síntomas de parto prematuro o que corren el riesgo de tenerlo. Los resultados negativos son especialmente útiles, ya que pueden ayudarte a evitar intervenciones innecesarias y al mismo tiempo tranquilizarte. 

    Las dos pruebas son: 

    Medición de la longitud del cuello uterino mediante un ultrasonido o ecografía

    Quizás tu doctor haya medido la longitud de tu cuello uterino durante la primera visita prenatal. Si ve algo que le preocupa, puede recomendar un ultrasonido para medir tu cuello uterino con más precisión y observa señales de que está cambiando. Si empieza a adelgazarse o dilatarse a mitad del embarazo el riesgo de un parto prematuro es mayor. 

    Tu médico puede recomendar que te hagan un ultrasonido si nota que tu cuello uterino es más corto de lo normal al hacerte un examen, si presentas un alto riesgo de insuficiencia cervical, o si tienes síntomas que indican que el cuello uterino está cambiando (tales como presión sobre la pelvis o cólicos, dolor de espalda, aumento del flujo vaginal o sangrado). 

    Si el ultrasonido muestra que tu cuello uterino está comenzando a cambiar, probablemente el médico te recomendará que reduzcas tus niveles de actividad física y horas de trabajo, que evites tener relaciones sexuales y que dejes de fumar, si todavía no lo has hecho. Dependiendo de tu situación y de la edad gestacional del bebé, podrían realizarte otro ultrasonido en las próximas semanas. 

    Si aún no has llegado a la semana 24 y tu cuello uterino está cambiando, pero no tienes contracciones, el médico te puede recomendar un cerclaje, que es un procedimiento mediante el cual se realiza una sutura alrededor del cuello del útero (se cose con un punto de hilo fuerte) para reforzarlo y ayudarlo a mantenerse cerrado. Sin embargo, este procedimiento presenta algunos riesgos, y existe mucha controversia sobre si es suficientemente eficaz y si vale la pena hacerlo. 

    Las mujeres que pueden beneficiarse de un cerclaje incluyen aquellas que han tenido una cirugía o un trauma cervical, seguido de la pérdida de un bebé durante el segundo trimestre sin motivo aparente, o de un nacimiento prematuro. En ese caso, pueden practicarte un cerclaje entre las semanas 12 y 14, antes de que el cuello uterino comience a cambiar. Tu doctor determinará si eres una buena candidata para este procedimiento. 

    Prueba de detección de fibronectina fetal

    Este análisis generalmente se reserva para mujeres que tienen contracciones u otros síntomas de parto prematuro. La fibronectina fetal (fFN) es una proteína producida por las membranas fetales. Si en una muestra de tus secreciones cervicales y vaginales tomada entre las semanas 24 y 34 de embarazo aparece una cantidad mayor de lo que debería, se considerará que corres más riesgo de tener un parto prematuro. 

    Si el resultado del análisis da positivo quizás tu médico te recete medicamentos para detener el parto a corto plazo, y corticoesteroides para ayudar a que los pulmones del bebé maduren más rápido. 

    Sin embargo, el análisis indica con mayor precisión la fecha en la que no darás a luz que la fecha en la que empezará el parto. Si el resultado de fFN da negativo, es muy poco probable que tengas un parto prematuro durante las próximas dos semanas. Un resultado negativo puede tranquilizarte y ayudarte a evitar la internación en un hospital o bien otros tratamiento innecesarios. 


    ¿Qué puedo hacer si presento un alto riesgo de parto prematuro?

    Cuídate. Si comes y descansas bien, comienzas a recibir asistencia prenatal desde temprano en el embarazo y asistes regularmente a las visitas prenatales, reduces tu nivel de estrés, y prestas atención a tu higiene y tu cuidado dental, ya estás haciendo mucho para garantizar un embarazo saludable y a término. Dependiendo de tu situación, tu doctor puede recomendar que veas a un especialista en embarazos de alto riesgo, para que lleve tu cuidado prenatal. 

    Ten presente las señales que indican un parto prematuro (se listan más abajo) y avisa a tu médico de inmediato si notas alguna de ellas. El avance más importante en la atención de partos prematuros durante los últimos 50 años ha sido el uso de medicamentos con corticoesteroides para acelerar el desarrollo de los órganos del bebé antes del nacimiento. Cuanto antes descubras los síntomas de un parto prematuro, más posibilidades habrá de que tu bebé se beneficie de este tratamiento. 

    Si ya has tenido una ruptura prematura de membranas o un parto prematuro espontáneo anteriormente, que resultó en un nacimiento prematuro antes de las 34 semanas, y esperas un solo bebé, tu proveedor de salud puede considerar un tratamiento con un compuesto de progesterona llamado Makena (caproato de alfa hidroxiprogesterona 17, o 17 P para abreviar). 

    Los estudios han demostrado que aplicar inyecciones semanales de esta hormona desde el segundo trimestre hasta la semana 36 resulta en una reducción significativa del riesgo de tener otro parto prematuro para las mujeres que ya han tenido uno antes. Este tratamiento no parece ofrecer beneficios para mujeres que llevan más de un bebé o que no tienen un historial anterior de parto prematuro. 

    A medida que tu embarazo progrese, fíjate en los cambios que experimenta tu cuerpo. Dedica un ratito todos los días, cuando estés sola y tranquila, a concentrarte en los movimientos del bebé y anotar todo dolor o presión inusual. 

    Aprende cuáles son las señales de un parto prematuro (ver abajo), y avisa a tu doctor inmediatamente si notas cualquiera de ellas. El adelanto más crucial en la forma de tratar el parto prematuro en los últimos 50 años ha sido el uso de corticoesteroides para acelerar el desarrollo de los pulmones del bebé antes de su nacimiento. Cuanto más pronto adviertas que ha empezado el parto prematuramente, más fácil será que tu bebé pueda beneficiarse de este tratamiento. 

    Algunos médicos sugieren reposo en cama cuando una mujer presenta un alto riesgo de dar a luz prematuramente, aunque no hay pruebas de que ayude a prevenir el parto prematuro. 


    ¿Cuáles son los síntomas de un parto prematuro?

    Llama a tu médico o partera de inmediato en caso de tener alguno de los siguientes síntomas antes de la semana 37: 

  • Un aumento en el flujo vaginal

  • Un cambio en el tipo de flujo, es decir, si se torna acuoso, mucoso o sanguinolento (incluso si tiene apenas un color rosado o algunos hilos de sangre)

  • Hemorragia vaginal o pérdidas de sangre

  • Dolor abdominal, dolores similares a los cólicos menstruales o más de cuatro contracciones en una hora (incluso si no son dolorosas)

  • Un aumento de la presión en la zona pélvica (la sensación de que tu bebé está empujando hacia abajo

  • Dolor en la parte baja de la espalda, especialmente si es amortiguada o rítmica o si nunca antes habías tenido dolores de espalda

  • Estos síntomas pueden ser poco claros porque alguno de ellos, como la presión en la pelvis o el dolor en la parte baja de la espalda, también ocurren en los embarazos normales y las contracciones esporádicas tempranas pueden ser simplemente contracciones de Braxton Hicks. Pero siempre es mejor prevenir que lamentar, así que llama a tu médico o partera de inmediato si sientes algo fuera de lo normal durante el embarazo. Para advertir posibles problemas en seguida, es buena idea que te familiarices con los síntomas que podrían indicar que hay un problema durante el embarazo. 


    ¿Qué sucederá si tengo un parto prematuro?

    Si tienes síntomas de parto prematuro o crees que estás perdiendo líquido amniótico, llama a tu médico, quien probablemente te hará ir al hospital para hacerte una evaluación exhaustiva. Comprobarán si tienes contracciones, revisarán la frecuencia cardiaca del bebé, y te examinarán para verificar si has roto aguas. Analizarán tu orina para comprobar si hay signos de infección y tal vez te hagan cultivos cervicales y vaginales. Puede que también te hagan estudios para ver si tienes fibronectina fetal. 

    Si no has roto la fuente de aguas, tu médico hará un estudio vaginal para evaluar cuánto se ha dilatado o afinado tu cuello uterino. Lo más probable es que además te haga un ultrasonido abdominal para observar la cantidad de líquido amniótico y verificar el crecimiento, la edad gestacional y la posición del bebé. Algunos médicos también realizan un ultrasonido vaginal para revisar nuevamente la longitud del cuello uterino y ver si hay signos prematuros de afinamiento. 

    Si todos los análisis dan negativos, tú y el bebé parecen sanos, no has roto aguas y el cuello uterino permanece cerrado y sin afinamiento alguno, luego de unas horas es muy probable que te envíen a casa. 

    Aunque la forma de manejar la situación pueda variar un poco entre los distintos médicos, existen ciertas pautas generales. 

    Si aún no has llegado a la semana 34 de embarazo y se comprueba que muestras indicios de parto prematuro, pero las membranas están intactas, la frecuencia cardiaca del bebé es normal y no presentas signos de infección uterina u otros problemas (como preeclampsia grave o signos de desprendimiento prematuro de placenta), tu médico intentará retrasar el parto. 

    En primer lugar, te aplicarán una inyección intravenosa y te darán antibióticos para impedir que el bebé contraiga una infección por estreptococo del grupo B. Esto se hace como medida preventiva, ya que los resultados de un análisis indican se demoran 48 horas. Es muy probable que te den medicación para intentar detener las contracciones durante suficiente tiempo como para administrar corticoesteroides a tu bebé y acelerar el desarrollo de sus pulmones, intestinos y cerebro. 

    Si te encuentras en un pequeño hospital comunitario en donde no hay atención especial neonatal para un bebé prematuro, te transferirán a una institución más grande, de ser posible. Tú y tu bebé estarán bajo observación constante durante el parto, si es que éste continúa. 

    Si rompes la bolsa de la aguas antes de la semana 37 pero no tienes contracciones, el equipo médico puede optar por esperar a que comience el parto, o bien puede decidir inducir el parto o intentar retrasar el nacimiento con la esperanza de que el bebé tenga más tiempo para madurar. En cualquier caso, te administrarán antibióticos para protegerte del estreptococo del grupo B y otras infecciones, a no ser que recientemente te hubieran hecho una prueba que salió negativa. 

    Si estás de 34 semanas o más, quizás te induzcan el parto o te hagan una cesárea. 

    Si estás entre 32 y 34 semanas, analizarán tu líquido amniótico para ver si los pulmones de tu bebé están maduros. Si las pruebas muestran que los pulmones están maduros, te inducirán el parto o te harán una cesárea. 

    Sin embargo, si estás entre 32 y 34 semanas de embarazo y el líquido amniótico muestra que los pulmones de tu bebé aún no están maduros, o estás entre las semanas 24 y 32, los ginecólogos recomiendan esperar para el parto, a menos que haya una razón clara que indique que no es apropiado. 

    Esperar a que se inicie el parto le da al bebé más tiempo para madurar, pero aumenta el riesgo de una infección, lo cual podría ser peligroso para él. Pero a edades gestacionales muy tempranas, por regla general los beneficios de esperar son mayores que los riesgos inherentes a una inducción o cesárea inmediatas. 

    Mientras esperas, recibirás antibióticos (además de los que te darán para el estreptococo del grupo B) para reducir el riesgo de otras infecciones y ayudarte a prolongar el embarazo. También recibirás un tratamiento de corticoesteroides para ayudar a madurar los pulmones del bebé. 

    Durante todo este tiempo tu bebé y tú estarán bajo observación constante. Por supuesto, si desarrollas los síntomas de una infección o hay otras señales que indican que tu bebé no está prosperando, te inducirán o te harán una cesárea. 

    Si aún nos has llegado a las 24 semanas de embarazo, no se recomiendan los antibióticos para el estreptococo del grupo B ni los corticoesteroides. Tu equipo médico te informará sobre el pronóstico de tu bebé y puedes optar por que te induzcan o por esperar.