viernes, 10 de abril de 2015

Dolores en la parte baja de la espalda durante el embarazo



¿Qué me produce el dolor de espalda?


Es muy probable que tu dolor de espalda se deba al útero en crecimiento y a los cambios hormonales que estás experimentando. El útero en expansión desplaza el centro de gravedad y estira y debilita los músculos abdominales, lo que hace que tu postura cambie y tu espalda se vea sometida a una presión adicional. El útero también puede ejercer presión sobre un nervio y eso podría causar el dolor de espalda. 

Además, el peso extra que llevas significa más trabajo para tus músculos y mayor estrés para tus articulaciones, y esto explica por qué puede ser que sientas que el dolor de espalda empeora al final del día. 

Por otra parte, los cambios hormonales del embarazo distienden las articulaciones y los ligamentos que conectan los huesos pélvicos a la columna vertebral. Esto puede hacer que te sientas menos estable y tengas dolor al caminar, al estar de pie o sentada por periodos de tiempo prolongados. También al darte vuelta en la cama, al levantarte de un sillón bajo, al salir de la bañera, al agacharte, o después de levantar objetos. 

Si padeces de dolor de espalda, no eres la única. Alrededor de un 75 por ciento de mujeres embarazadas sufren de dolor de espalda. Es común que el dolor se presente en los últimos meses de embarazo o que se intensifique a medida que progresa el embarazo. 

El dolor podría incluso continuar después de que nazca el bebé, pero no te preocupes, que es muy probable que desaparezca en unos meses. 



¿Qué clase de dolores son comunes en la parte baja de la espalda?


Los especialistas describen dos tipos comunes de dolor en la parte baja de la espalda durante el embarazo: el dolor lumbar, que ocurre en la región de las vértebras lumbares, en la parte inferior de la espalda,el dolor pélvico posterior, que se siente en la parte de atrás de la pelvis. Algunas mujeres tienen síntomas de ambos tipos de dolor. 

El dolor lumbar es como el dolor en la parte baja de la espalda que quizás experimentaste antes del embarazo. Se siente sobre la columna vertebral y alrededor de ella, aproximadamente al nivel de la cintura o un poco más arriba. También puede irradiar a las piernas. 

Permanecer sentada o de pie durante periodos de tiempo prolongados y levantar objetos hacen por lo general que el dolor empeore, y éste tiende a ser más intenso al final del día. 

Un mayor número de mujeres embarazadas padecen de dolor pélvico posterior, que se siente más abajo que el dolor lumbar. Se puede sentir muy adentro de las nalgas, en una o ambas, o en la parte trasera de los muslos. Es posible que se desencadene a raíz de ciertas actividades tales como caminar, subir escaleras, entrar o salir de la tina, sentarse o levantarse de un sillón bajo, darse vuelta en la cama, girar el cuerpo, y levantar cosas. 

Las posiciones en que flexionas las caderas — como cuando te sientas en una silla o te inclinas hacia adelante mientras trabajas sentada en el escritorio — pueden empeorar el dolor pélvico posterior. Las mujeres con dolor pélvico posterior están también más predispuestas a tener dolor en el hueso púbico. 



¿Podría ser ciática?


Cuando el dolor en la parte baja de la espalda irradia a las nalgas y los muslos, se confunde muchas veces con ciática, una afección que no es común. La verdadera ciática, que puede ser causada por una hernia o una inflamación de un disco en la parte inferior de la columna vertebral, afecta sólo a alrededor del uno por ciento de las mujeres embarazadas. 

Si tienes ciática, el dolor de pierna será por lo general más intenso que el de espalda. Posiblemente sientas también dolor debajo de la rodilla, que puede incluso irradiarse al pie y los dedos de éste. Es probable que también sientas una sensación de cosquilleo u hormigueo en las piernas o te parezca que están como dormidas. 

Si la ciática es intensa, también puedes tener sensación de adormecimiento en la ingle o en la zona genital. Incluso puede suceder que tengas dificultad al orinar o al evacuar. O es posible que sufras del problema opuesto, es decir, de incontinencia (dificultad para contener la orina o las heces). 

Si piensas que tienes ciática, díselo a tu médico. Llámalo de inmediato si observas pérdida de sensibilidad o debilidad en una o ambas piernas o si sientes pérdida de sensibilidad en la ingle, vejiga o ano. 



¿Quiénes están más predispuestas a tener este tipo de dolor?


Si sufriste este tipo de dolor, ya sea antes de quedar embarazada o durante un embarazo previo, serás más propensa al dolor en la parte baja de la espalda. También presentas mayor riesgo si llevas un estilo de vida muy sedentario, eres poco ágil y los músculos de tu espalda y abdomen están débiles. 

Si estás embarazada de mellizos o gemelos, o incluso de más bebés, aumentan las posibilidades de tener dolor de espalda. La obesidad puede ser un factor de riesgo que genere dolor en la parte inferior de la espalda durante el embarazo. Sin embargo, los estudios que existen al respecto muestran resultados contradictorios.



¿Qué puedo hacer para calmar el dolor?

Cuídate y trátate con cariño. No pierdes nada al consentirte y al tomar algunas medidas para aliviar el dolor y la tensión en tu cuerpo. Al contrario, te sentirás mejor, aunque sea por un tiempo. Así que tómate tu tiempo y considera las siguientes sugerencias:

  • Aprende técnicas de relajación. Te pueden ayudar a sobrellevar las molestias y pueden resultarte especialmente útiles a la hora de acostarte, si es que el dolor de espalda es una de las cosas que te dificultan el sueño.

  • Trata de aplicar calor o frío. Si bien no hay pruebas concluyentes de que esto ayude, algunas mujeres afirman que sumergirse en una tina con agua tibia o colocarse una botella de agua caliente sobre la región afectada les proporciona al menos un alivio temporal. 

    Cuando las compresas calientes no te den resultado, trata con las frías. El aplicarlas es fácil de hacer y vale la pena intentarlo. Es recomendable que si usas compresas, ya sean frías o calientes, las cubras con un mantelito (o pedazo de tela) para que protejas tu piel.

  • Consiéntete y date un masaje. Los masajes prenatales, realizados por un terapeuta capacitado, pueden proporcionarte algo de alivio. Si tu seguro médico no cubre ese tipo de masajes, y no tienes mucho presupuesto para pagar por uno, una amiga o tu pareja te pueden dar un ligero masaje. Eso tal vez no te quite el dolor, pero te puede ayudar a relajarte. La mayoría de las compañías de seguros médicos no cubren los masajes. Sin embargo, si el dolor es muy intenso y constante, tu médico te podría referir a un terapeuta capacitado en masajes prenatales.





¿Existen otras opciones para calmar el dolor?


Sí, existen otras opciones, en caso de que las sugerencias que te brindamos arriba no te funcionen. Pero primero habla con tu médico para que evalúe tu caso y pueda recomendarte los mejores tratamientos. De ser necesario, tu médico te podría referir a un especialista. 

A continuación te brindamos algunas opciones que puedes considerar y sugerirle a tu médico:


  • Existen investigaciones que sugieren que la acupuntura puede ayudarte a aliviar el dolor de espalda durante el embarazo.

  • Algunas personas que sufren de dolor de espalda, se mejoran con terapia física. Además un terapeuta físico, puede enseñarte ejercicios que tú misma puedes hacer, para evitar que continúen los dolores en la parte baja de la espalda.

  • Algunas mujeres prefieren ir con el quiropráctico. No obstante, no existen muchos estudios en cuanto a los beneficios de los tratamientos que ofrecen los quiroprácticos a las mujeres embarazadas, que padecen de dolor de espalda.

  • Tu médico te podría recomendar que uses un cinturón especial (llamado en inglés “sacral belt”). A algunas mujeres este cinturón les ayuda a aliviar el dolor cuando caminan. Y a otras, no les ayuda del todo. De hecho, algunas mujeres sienten más dolor cuando usan este aparato.

¿Cuándo debería llamar a mi médico?

Infórmale a tu médico si padeces dolor de espalda. Y llámalo inmediatamente si:

  • El dolor de espalda es intenso y constante. También si notas que el dolor está empeorando. O si se debe a un trauma y si además del dolor, tienes fiebre.

  • Notas que perdiste la sensibilidad de una o las dos piernas; o si de repente sientes que no coordinas o que estás débil.

  • Notas que perdiste la sensibilidad de las nalgas, la ingle, la zona genital, la vejiga o el ano, lo que puede causar dificultad al orinar o que sufras del problema opuesto, es decir, de incontinencia (dificultad para contener la orina o las heces).

  • Tienes dolor en la parte baja de la espalda al final del segundo o tercer trimestre. Esto puede ser un síntoma de parto prematuro, particularmente si es la primera vez que tienes dolor de espalda.

  • Tienes dolor en la espalda o en el costado, debajo de las costillas. Esto puede ser un síntoma de una infección renal, especialmente si tienes fiebre, náuseas o sangre en la orina.


miércoles, 8 de abril de 2015

27 semanas de embarazo: mi bebé tiene hipo!


Mi bebé...

Tu bebé ocupa casi todo el espacio en el útero. Pesa casi un kilo y mide alrededor de 36,5 centímetros, desde su cabecita hasta los talones. Ahora abre y cierra los ojitos, se chupa el dedo, y tiene ya su horario regular de dormir y estar despierto. Sus pulmones todavía no están totalmente desarrollados, pero si naciera antes de tiempo, podría respirar con ayuda.

Si sientes unos saltitos rítmicos... ¡seguramente es que tiene hipo! A partir de ahora será bastante común que notes cuando esto ocurre. El hipo no suele durar mucho y además, a tu bebé no le molesta, así que disfruta las cosquillitas que te hace. Por otro lado, está ahora más activo porque su cerebro está cada vez más desarrollado.





Mamá...


Tu cuerpo se está preparando ahora para la recta final, y puede que estés empezando a notar nuevos síntomas, como dolores de espalda. Alrededor de la mitad de las mujeres embarazadas padecen algún tipo de 
dolor de espalda.

El dolor en la parte baja de la espalda es bastante común, pero más frecuente aún es el dolor en la parte posterior de la pelvis. Es un dolor que se siente muy adentro de las nalgas, en uno de los lados de la espalda, o en ambos, y algunas veces acompañado también de dolor en la parte de atrás de los muslos. El dolor puede aparecer a consecuencia de actividades como caminar, subir escaleras, levantarse o sentarse en una silla baja, girarse y levantar algo que pesa. Las posiciones en las que las caderas están dobladas, como cuando estás sentada en una silla y te inclinas hacia delante, pueden hacer que el dolor en la pelvis empeore.

También es posible que sientas calambres en los músculos de las piernas de vez en cuando. Esto es por todo el peso extra que tienes, y también porque el útero está haciendo que trabaje más el sistema circulatorio, así como los nervios que van desde el tronco hasta las piernas. Los calambres en las piernas son más comunes durante la noche, pero también pueden aparecer durante el día. Es posible que se acentúen a medida que el embarazo avance.

Una forma de aliviarlos es estirar los músculos de las pantorrillas (la parte de atrás de las piernas, entre la rodilla y el pie). Para hacerlo, ponte de pie, con la rodilla un poco doblada y el talón apoyado en el suelo, apunta los dedos de los pies hacia adelante y flexiónalos luego hacia arriba, hacia la espinilla. Caminar durante algunos minutos o darte un masaje en la pantorrilla, a veces también ayuda.

Esta semana…

Esta semana ha sido normalita. De peso estoy en 54kg (empecé con 50kg) Hay días que me siento muy pesada, me empieza a faltar el aire pero por lo normal todo sigue su curso. Mañana tengo visita con la Midwife (matrona). Lo raro es que me toca analítica y tengo la visita a las 14.45 aquí va todo a su rollo. No me voy a tirar desde esta noche sin comer nada. Ya os informaré de lo que me  dicen, será la última visita aquí en UK.


domingo, 5 de abril de 2015

Flan de Queso



Desde este verano que no hacía este flan de queso y ya van varios días que papá todoterreno me dice que haber si le hago alguno así que este fin de semana tocó. Para ello utilizé:
  • 1 lata pequeña de leche condensada (370 g)
  • 2 vasos de leche (la medida de la lata de leche condensada)
  • 1 tarrina de queso crema tipo Philadelphia (tarrina pequeña)
  • 4 huevos
  • Caramelo líquido

Elaboración:



Mezclamos la leche condensada con los dos vasos de leche, agregamos el queso y mezclamos todo hasta que este bien unido. Agregamos los huevos batidos y mezclamos.




Bañamos un molde de rosca de unos 20 o 24 cm. del caramelo y llenamos con la crema. Tapamos con papel de aluminio y cocemos en el horno al baño maría unos 45 minutos.






Desmoldarlo templado. Dejar enfriar y poner en la nevera.



Ya véis que es muy fácil de hacer. Espero que os guste!

sábado, 4 de abril de 2015

Happy Easter!!


La Semana Santa junto con la Navidad, es una de las grandes fiestas religiosas del año. Os voy a contar un poco la tradición de aquí ya que como supondréis aquí no existen las procesiones.

Algo muy típico es enviar por correo tarjetas para desear un Happy Easter (Feliz Semana Santa) que suelen estar decoradas con huevos de pascua, conejitos, pollitos y siempre en colores muy suaves. Además, durante el Easter se hace una limpieza general en las casas, el denominado, Spring Cleaning, que prepara la casa para recibir la bendición del párroco y para comenzar una nueva etapa con la primavera.
Felicitación de mi mayor

Lo que nosotros conocemos como Cuaresma se llama Lent, que es como se denomina al periodo previo a la Semana Santa (40 días) y que comienza el Ash Wednesday (Miércoles de ceniza) hasta el Palm Sunday (Domingo de ramos). El día previo al Miércoles de ceniza se celebra el Pancake’s Day. La tradición manda que este día se han de comer Pancakes (crepes).

Durante el periodo que dura la Cuaresma (Lent) se preparan para conmemorar la muerte y resurrección de Cristo, de esta forma, durante ese tiempo no se comen huevos, ni carne e intentan dejar a un lado sus vicios y adicciones (dejan de fumar y beber o incluso de ver la tele!). Todos los viernes se come pescado que suele cocinarse en forma de sopa.

En el Good Friday (viernes santo) se preparan para el gran día de la resurrección de cristo, esta preparación incluye comprar nueva ropa, cortarse el pelo, hacerse la manicura, etc. Muchos de ellos no trabajan y muchos comercios cierran, en Inglaterra este día suele ser festivo, pero en Irlanda es día laborable.

El Easter Sunday (domingo de resurección) se suele ir a la Iglesia con la familia y tras la celebración de la Resurrección de Cristo. Más tarde se celebra en casa una tradicional Easter Dinner (5pm) (cena de Semana Santa) donde se come todo lo que se ha evitado durante el tiempo de Cuaresma.

Los huevos de pascua son uno de los grandes símbolos de la Semana Santa anglosajona. El Domingo de Resurreción (Sunday Easter) y el Lunes Santo (Monday Easter) se suelen hacer los juegos con los huevos de Pascua.


 Los padres esconden los huevos en el jardín y a primera hora de la mañana del domingo invitan a sus hijos pequeños para que salgan a encontrarlos. La mayoría de ellos son de chocolate. Los otros huevos (los pintados) se regalan a las personas queridas.


Des de aquí os deseo que acabéis de pasar un feliz fin de semana. Y que no quedéis muy saturados de monas.

viernes, 3 de abril de 2015

Contracciones de Braxton Hicks



¿Qué son las contracciones Braxton Hicks?


Las contracciones Braxton Hicks son contracciones uterinas esporádicas que comienzan alrededor de la sexta semana del embarazo, aunque tú no podrás sentirlas tan pronto. Probablemente no las notarás hasta después de la mitad del embarazo, si es que de hecho te das cuenta de que las tienes (algunas mujeres no se dan cuenta). 

Estas contracciones reciben su nombre de un médico inglés, John Braxton Hicks, quien las describió por primera vez en 1872. 

A medida que avanza el embarazo, las contracciones de Braxton Hicks tienden a aparecer más seguidas, pero hasta que no estás en las últimas semanas, suelen ser poco frecuentes, irregulares y generalmente sin dolor. Sin embargo, a veces es difícil distinguir las contracciones Braxton Hicks de las primeras señales que indican un parto prematuro. 

Para mayor seguridad no te diagnostiques tú misma. Si todavía no estás en la semana 37 y tienes cuatro o más contracciones en una hora, o cualquier otro signo de parto prematuro (ver más abajo), llama a tu médico o partera inmediatamente. 

Cuando falten un par de semanas para la fecha de parto, estas contracciones pueden volverse más intensas y frecuentes y causarte algunas molestias. 

A diferencia de las primeras contracciones Braxton Hicks indoloras y esporádicas, que no producen ningún cambio notorio en el cuello del útero, estas contracciones pueden hacerlo "madurar": ablandarlo y afinarlo gradualmente y hasta quizás comenzar a provocar algo de dilatación. Este periodo se denomina "preparto". 



¿Cómo puedo diferenciar las contracciones Braxton Hicks de las verdaderas contracciones de parto?

En las semanas o días previos al parto, las contracciones de Braxton Hicks pueden volverse intermitentemente rítmicas, bastante frecuentes e incluso dolorosas, haciéndote creer que ya estás de parto. Pero a diferencia del verdadero parto, durante lo que se conoce como "falso parto", las contracciones no aumentan de manera constante su duración, ni intensidad ni se dan cada vez más cerca una de la otra. 

¿Qué puedo hacer si las contracciones Braxton Hicks me producen demasiadas molestias?


Si estás a pocas semanas de la fecha de parto, prueba lo siguiente:


  • Cambia tu actividad o posición. Algunas veces caminar te aliviará mientras que otras será descansar lo que disminuirá las contracciones. (Por el contrario, las contracciones del verdadero parto continuarán y aumentarán, independientemente de lo que hagas).

  • Date un baño caliente para relajarte.

  • Toma un par de vasos de agua, ya que estas contracciones a veces pueden producirse por deshidratación.

  • Realiza ejercicios de relajación o practica una respiración lenta y profunda. Esto no eliminará las contracciones Braxton Hicks, pero te ayudará a aliviar las molestias. (Aprovecha esta oportunidad para practicar algunas de las técnicas de control del dolor que aprendiste en tus clases de preparación para el parto).



¿Cuándo debo llamar a mi médico o partera?


Llama a tu médico o partera de inmediato si todavía no estás en la semana 37 y tus contracciones se vuelven más frecuentes, rítmicas o dolorosas. También en caso de que tengas alguno de estos posibles signos de parto prematuro:


  • Dolores abdominales o similares a los cólicos menstruales, o más de cuatro contracciones en una hora (aunque sean indoloras).

  • Pérdidas de sangre o hemorragia vaginal.

  • Aumento en el flujo vaginal o cambio en el tipo de flujo, por ejemplo, si se vuelve acuoso, mucoso o sanguinolento (aunque sea solo de color rosado o con un tinte de sangre).

  • Aumento de presión en la pelvis (una sensación de que el bebé está empujando hacia abajo).

  • Dolor en la parte baja de la espalda, especialmente si no lo has sentido con anterioridad.


Si ya has pasado la semana 37, no es necesario que llames al médico o comadrona hasta que las contracciones tengan una duración de 60 segundos con una frecuencia de cinco minutos entre sí, a menos que te hayan indicado lo contrario. También llama si tienes sangrado o fugas de líquido amniótico.



miércoles, 1 de abril de 2015

26 semanas de embarazo: Ellos necesitan grasa

Mi bebé...


La red de nervios en las orejas de tu bebé se ha desarrollado más y es más sensible que antes. Ahora quizás ya puede oírte a ti y a tu pareja cuando charlan y responde de una forma más consistente a los sonidos que le llegan de afuera. Asimismo, ahora respira de vez en cuando un poquito de líquido amniótico, para practicar las primeras bocanadas de aire que tomará cuando nazca.

Ya está un poco más gordito. Esta semana pesa un poco menos de 1 kilo.  Mide 35,5 centímetros desde la cabecita hasta los talones. Su peso se triplicará desde ahora hasta que nazca, ya que en las próximas semanas irá acumulando grasa muy rápidamente. El bebé necesita la grasa para poder ajustarse a la temperatura más fría que hay fuera de ese lugar tan calentito donde se encuentra ahora. Además, esa grasa será una fuente de energía y calorías en sus primeros días de vida. Es común que los recién nacidos, especialmente los que son amamantados, pierdan peso la primera semana después de nacer. 




M
amá…


En estas semanas es posible que tu presión sanguínea suba un poco, hasta llegar al nivel que tenías antes de quedar embarazada. (Entre las semanas 22 y 24 la presión suele estar en su punto más bajo.) Aunque la 
preeclampsia a menudo aparece en el último trimestre, éste es un buen momento para conocer los síntomas de esta enfermedad, que puede ser tan peligrosa para el bebé como para ti. Afortunadamente la preeclampsia no es muy común y sólo se da en un 3 a 7 por ciento de todos los embarazos.


Los síntomas de esta afección son una súbita hinchazón en las manos y la cara, un repentino aumento de peso (debido a la retención de agua), visión borrosa, ver puntos frente a los ojos, dolores de cabeza repentinos o persistentes o dolor en la parte superior del cuerpo. Tu doctor sabrá si tienes preeclampsia porque en las visitas prenatales comprobará tu presión y si hay proteína en tu orina, pero, de todas formas, llámalo de inmediato si sientes cualquiera de los síntomas anteriores. La identificación temprana de la preeclampsia es esencial para tu salud y la de tu bebé.

¿Tienes estreñimiento? Ésta es una de las molestias más comunes del embarazo. La mitad de las mujeres embarazadas lo padece. La razón por la que estás estreñida es que el sistema digestivo trabaja ahora más lentamente y el peso del útero presiona en el recto. Es posible que las tabletas de hierro también estén contribuyendo a este problema. Lee algunos consejos para combatir el estreñimiento.

Esta semana…

Sigo con el reto 21 días! De momento he sido constante más días de lo que me pensaba que ya es mucho!! me queda una semana y media haber que tal… Los dolores del bajo vientre han desaparecido ahora solo noto mas presión cuando me pego un día movidito!


domingo, 29 de marzo de 2015

Red Velvet


Red Velvet o Terciopelo Rojo, así se llama esta tarta típica de EEUU y Canadá. Yo no la conocía, cuando por primera vez vi una foto del pastel pensé que era muy llamativo y cuando leí que la cobertura era de queso ya me acabó de conquistar.
El único ingrediente raro es el colorante para el bizcocho. Lo que tendría que haber comprado un molde mas pequeño para que quedara más alto y así que se luciera mas el color del bizcocho rojo. Ahora ya lo tengo así que para el siguiente lo voy hacer mucho mejor, os lo prometo.

Los ingredientes

Para el bizcocho: 250 gramos de harina tamizada, 1 sobre de levadura química, 2 cucharadas de cacao en polvo, 115 grs. de mantequilla sin sal, 200 gramos de azúcar, 2 huevos, 1 cucharadita de extracto de vainilla, 1 yogurt natural, 2 cucharadas de zumo de limón, 2 cucharadas de colorante rojo.

Para la cobertura: 2 vasos de nata montada, 500 grs. de queso crema para untar (tipo philadelphia), 1/2 cucharadita de extracto de vainilla, 200 gramos de azúcar glasé.

La preparación del Red Velvet
Precalentamos el horno a 160º.
En un bol mezclamos la harina tamizada, el cacao y la levadura.
En un cuenco pequeño ponemos el yogurt y el limón, mezclamos, dejamos que repose unos minutos y le agregamos el colorante, removiéndolo para que se coloree perfectamente.

En otro bol grande batimos y mezclamos la mantequilla a temperatura ambiente y el azúcar hasta obtener una mezcla perfecta. A continuación vamos agregando los huevos uno a uno mientras batimos. Añadimos la vainilla y volvemos a mezclar. Vamos agregando la harina y la mezcla de yogurt y limón coloreada poco a poco, por partes y removiendo perfectamente para conseguir la masa del bizcocho sin grumos.
Engrasamos y enharinamos el molde. Volcamos la masa y lo llevamos al horno.
Cocemos durante unos 40 minutos, hasta que este cocido, lo sabremos cuando al pincharlo con un palillo este salga limpio.
Dejaremos enfriar.
Mientras se enfría vamos preparando la cobertura. En un bol mezclamos suavemente el queso, el azúcar glasé y la nata montada. Removemos hasta conseguir una mezcla homogénea. Tapamos con papel transparente y dejamos enfriar en la nevera por una hora para que se quede firme.

La degustación

Montaremos el Red Velvet, cuando el bizcocho este bien frío lo cortamos haciendo discos, vamos rellenando con crema cada uno de los discos y finalmente cubrimos todo el pastel.
Lo podemos decorar con coco seco rallado.
Como el bizcocho es muy tierno y esponjoso, se rompe con facilidad a la hora de formar los discos, hay quien le da un poco más de cuerpo metiendolo un ratito en el congelador.
 A mi no me dio para cubrirlo una vez cerrado porque como os conté lo hice en un molde muy grande y me quedó bastante plano pero bueno, el sabor era igual de delicioso!


viernes, 27 de marzo de 2015

Anemia por deficiencia de hierro durante el embarazo



¿Por qué hay más probabilidades de tener anemia durante el embarazo?


La cantidad de hierro que necesita tu cuerpo aumenta significativamente cuando estás embarazada. El hierro es esencial para la producción de hemoglobina, la proteína que se encuentra en los glóbulos rojos y que lleva el oxígeno a las otras células. Durante el embarazo, la cantidad de sangre de tu cuerpo se expande hasta llegar a un 50 por ciento más de lo usual. Por lo tanto, necesitas más hierro con el fin de producir más hemoglobina para toda esa sangre adicional. También necesitas hierro extra para tu bebé en desarrollo y la placenta. 

Desafortunadamente, la mayoría de las mujeres comienzan el embarazo sin las reservas de hierro suficientes para satisfacer las crecientes demandas de su cuerpo, particularmente durante el segundo y tercer trimestre. Si llegas al punto en que ya no tienes suficiente hierro para producir la hemoglobina que necesitas, estarás anémica. 

El riesgo es aún mayor si tienes náuseas lo suficientemente graves como para causar vómitos frecuentes, si has tenido dos o más embarazos seguidos, si estás embarazada de más de un bebé, si llevas una dieta pobre en hierro o si el ciclo menstrual previo al embarazo fue muy fuerte. 

Esta es la razón por la cual la cantidad de hierro que necesitas aumenta durante el embarazo de 18 a 27 miligramos (mg) por día. Como es difícil absorber el hierro suficiente solamente a través de la dieta, recomiendan que las mujeres embarazadas tomen un suplemento diario de 30 mg de hierro elemental como dosis preventiva. Muchos suplementos prenatales contienen esa cantidad de hierro. 

La falta de hierro es la causa más común de la anemia, pero no es la única. También puedes desarrollar anemia si no tomas la cantidad suficiente de ácido fólico o vitamina B12, si pierdes mucha sangre, o debido a ciertas enfermedades o trastornos de la sangre hereditarios, tales como la enfermedad de las células falciformes. 

El tratamiento para la anemia depende de la causa, y los suplementos de hierro no siempre son la respuesta. 



¿Cómo sabré si estoy anémica?


Tu médico te hará un análisis de sangre para saber si tienes anemia en la primera consulta prenatal. Una de estas pruebas (hematocrito) mide el porcentaje de células rojas en tu plasma. La otra (hemoglobina) mide el número de gramos de hemoglobina en tu sangre. 

Incluso si no estás anémica al inicio del embarazo, es común que la anemia se desarrolle a medida que el embarazo avanza. Por eso, te harán otro análisis al final de tu segundo trimestre o comienzos del tercero. Es normal que tus niveles de hemoglobina y hematocrito bajen algo en la segunda mitad del embarazo, cuando la cantidad de sangre en tu cuerpo se expande dramáticamente y la cantidad de plasma (el componente fluido de la sangre) aumenta de forma más rápida que el número y tamaño de las células rojas, pero es importante que no desciendan demasiado. 

Si desarrollas anemia, es posible que no tengas ningún síntoma, especialmente si tu condición es leve. O bien, puedes sentirte cansada, débil y mareada. (Por supuesto, estos son síntomas que muchas mujeres tienen durante el embarazo, ya estén anémicas o no). También puedes notar que estás más pálida (especialmente en las uñas de las manos, debajo de los párpados y en los labios). Otros síntomas incluyen un ritmo cardiaco acelerado, palpitaciones, respiración entrecortada, dolor de cabeza, agotamiento, irritabilidad o problemas para concentrarte. 

Finalmente, algunos estudios han encontrado algún vínculo entre la anemia ferropénica severa y los antojos por sustancias que no son alimentos como hielo, papel o arcilla (condición conocida como pica). Si tienes estos antojos, no te dejes llevar por ellos y asegúrate de avisar a tu médico. 



¿Cómo se trata la anemia?


Si el análisis indica que tienes anemia por deficiencia de hierro, los médicos te recetarán un suplemento adicional de hierro. La dosis dependerá de la severidad de tu anemia, pero es probable que te prescriban entre 60 y 120 mg o más de hierro elemental diariamente, además del hierro en tu suplemento prenatal. 

Ten en cuenta que estas dosis se refieren a la cantidad de hierro elemental, o hierro puro, en un suplemento. Algunas etiquetas listan la cantidad de sulfato ferroso (un tipo de sal de hierro) en vez de, o además de, la cantidad de hierro elemental. Un suplemento que contenga 325 mg de sulfato ferroso, el suplemento de hierro más comúnmente usado, te dará alrededor de 60 mg de hierro elemental. Otros usan 300 mg de gluconato ferroso, que te dará alrededor de 34 mg de hierro elemental, o fumarato ferroso, que contiene alrededor de 106 mg de hierro elemental en una tableta de 325 mg. 

Para asegurarte de absorber la mayor cantidad de hierro posible, toma las píldoras de hierro con el estómago vacío. Tómalas con agua o jugo de naranja (la vitamina C ayuda a la absorción), pero no las tomes con leche (el calcio dificulta la absorción). El café y el té también dificultan la absorción. 

En cuestión de una semana más o menos después de comenzar el tratamiento, deberías haber empezado a producir muchas nuevas células rojas y tus niveles de hemoglobina empezarán a elevarse. Generalmente solo se tarda un par de meses en resolver la anemia, pero tu doctor seguramente te aconsejará que continúes tomando suplementos de hierro durante varios meses para que puedas recargar tus reservas de hierro. 

Otra cuestión importante que hay que tener presente: ten la precaución de guardar las píldoras de hierro en recipientes a prueba de niños o fuera del alcance de estos. Cada año mueren más niños por sobredosis de hierro que por cualquier otro tipo de envenenamiento accidental con medicamentos. De hecho, una sola dosis para adultos puede envenenar a un niño pequeño. 



¿Ingerir mucho hierro tiene efectos secundarios?


Los niveles altos de hierro en suplementos pueden alterar el tracto gastrointestinal. La mayoría de las veces se produce estreñimiento, que de por sí es un problema para muchas mujeres embarazadas. Si tienes estreñimiento, tomar jugo de ciruelas pasas te puede ayudar a mantener la regularidad (y, por si fuera poco, es una buena fuente de hierro). Tomar un reblandecedor de heces también te puede ayudar. 

También puedes padecer acidez, molestias abdominales, náuseas o, rara vez, diarrea. Si piensas que el suplemento te hace sentir mareada, prueba a tomarlo antes de acostarte. Intenta tomar tu hierro en momentos diferentes del día para ver qué es lo que mejor te funciona. Por ejemplo, si el hierro irrita tu estómago o si sufres de acidez, evita tomarlo a la hora de irte a dormir porque estar recostada después puede incrementar tus molestias. 

Por otra parte, si tu única queja es que el hierro te hace sentirte con un poco de náuseas después de ingerirlo, intenta tomarlo cerca de la hora de irte a dormir, porque quizás puedas dormir a pesar de las náuseas. 

Si los efectos secundarios continúan molestándote, consulta con tu médico. Puedes evitar problemas estomacales si comienzas con una cantidad pequeña de hierro y luego la vas aumentando gradualmente hasta llegar a la dosis que necesitas, o puedes tomar el hierro en dosis divididas durante el día. Si estas tácticas no te ayudan, quizás necesites tomar el hierro siempre con comidas, o usar una fórmula de liberación lenta. No es la solución ideal a nivel de absorción, pero quizás sea lo necesario. 

Por último, no te preocupes si tus heces son más oscuras cuando comienzas a tomar hierro. Este es un efecto secundario normal. Pero si notas sangre en tus heces, ponte en contacto con tu doctor. 



¿Cómo afecta la anemia la salud de mi bebé y la mía?


Tu bebé cubre su necesidad de hierro tomando su parte antes de que tú tomes la tuya. Sin embargo, la anemia materna puede afectar las reservas de hierro del bebé a la hora de nacer, lo cual aumenta el riesgo de que padezca anemia durante la infancia

La anemia durante el embarazo se asocia con un mayor riesgo de tener un parto prematuro o un bebé de bajo peso. También se asocia con un riesgo mayor de un bebé que nace sin vida o muere al poco de nacer. Por lo tanto, hay que tomarse este tema muy en serio. 

La anemia ferropénica también puede afectar tu salud al quitarte energía y hacer que a tu cuerpo le resulte más difícil luchar contra las infecciones. Y, si estás anémica en la última etapa del embarazo, tienes más posibilidades de tener problemas si pierdes mucha sangre en el momento de dar a luz. Puedes sentirte mareada, sentir acelerado el ritmo cardiaco o tener otros síntomas que requieren permanecer en el hospital un día extra o dos. 

También tienes más posibilidades de necesitar una transfusión de sangre. Y hay investigaciones que sugieren que la anemia puede elevar tus posibilidades de tener una depresión posparto. 



¿Qué puedo hacer para prevenir la falta de hierro?


Toma vitaminas prenatales y lleva una dieta sana que incluya muchos alimentos ricos en hierro. La carne roja es tu mejor opción, aunque la carne de ave (carne oscura), otras carnes y los mariscos también son buenas fuentes. 

Entre los alimentos ricos en hierro que no provienen de animales se encuentran los siguientes: legumbres, tofu, pasas, dátiles, ciruelas, higos, damascos (albaricoques), patatas (con su piel), brócoli, remolachas, vegetales de hoja verde, panes integrales, melazas y cereales fortificados con hierro. Ten en cuenta que tu cuerpo absorbe mejor el hierro de fuentes animales (hierro hemínico) que de fuentes no animales (hierro no hemínico). 

Cuidado: no comas hígado para cubrir tus necesidades de hierro. Es mejor evitar el hígado durante el embarazo, porque contiene cantidades peligrosas de vitamina A, que puede causar defectos de nacimiento cuando se consume en exceso durante el embarazo. 


¿Hay algo que pueda ayudar a mi cuerpo absorba el hierro mejor?

Comer y beber alimentos ricos en vitamina C, al mismo tiempo que tomas el suplemento de hierro o comes vegetales ricos en hierro, puede ayudar a que el cuerpo absorba significativamente más del tipo de hierro que se encuentra en fuentes no animales. Entre los alimentos con vitamina C que son una buena opción se incluyen: un vaso de jugo de naranja o tomate, un puñado de fresas, pimientos dulces, o medio pomelo. 

La carne y el pescado (fuentes de hierro hemínico, que el cuerpo absorbe mucho más fácilmente) también pueden mejorar la absorción de hierro proveniente de los alimentos que no son carne. Por ejemplo, si añades un poco de carne de res a un guiso vegetal, la carne puede ayudarte a absorber el hierro de los vegetales. 


¿Hay algo que interfiera con la habilidad del cuerpo para absorber hierro?

El calcio interfiere con la habilidad del cuerpo para absorber hierro. Por lo tanto, si estás tomando suplementos de calcio o un antiácido que contiene calcio, suspéndelos mientras comes alimentos ricos en hierro o no los tomes en el mismo momento que el suplemento de hierro. Por la misma razón, no tomes el suplemento con leche, que es rica en calcio. En lugar de eso, bebe leche entre las comidas. 

Lo mismo se aplica al té o café, porque contienen polifenoles que interfieren con la absorción de hierro proveniente de los suplementos o las fuentes vegetales. 

En mi caso:

Estuve tomando hasta la semana 20 un suplemento vitamínico para embarazo que incluía un aporte de todas las vitaminas necesarias durante el embarazo. Como que con la pequeña tuve anemia en el embarazo a partir de la semana 26, para prevenir que me vuelva a pasar ahora, empecé a tomar hierro. Así que llevo 5 semanas con hierro y yodo. Ahora en la semana 28 tengo analítica así que depende de los resultados seguiré con esto o lo cambiaré. Hablo por mi misma porqué lo de la anemia en el anterior embarazo me lo detectaron en España porqué aquí según ellos estaba todo dentro de lo normal. Así que esta vez prefiero prevenir que curar. 

miércoles, 25 de marzo de 2015

25 semanas de embarazo: rellenando arrugas

Mi bebé…


Desde la cabecita hasta los pies, tu bebé mide ahora unos 34 centímetros. Pesa unos 680 gramos y, aunque no te parezca mucho peso, su cuerpo se ve ya más llenito, en vez de delgadito y largo. A medida que vaya engordando, su piel tendrá menos arrugas.


Cada día se parece más al recién nacido que conocerás en unas semanas. Su cabello ya tiene color y textura, aunque una vez que haya nacido, podría cambiar. Por ejemplo, los bebés que nacen pelirrojos pueden ponerse rubios, los que tienen pelo oscuro pueden tener luego mechas de un color más clarito y, a menudo, los rubios se convierten en morenos.




Mamá...
Durante el embarazo, tu piel se está estirando para acomodar el desarrollo de tu bebé y el peso que estás aumentando. Además, necesitas más líquidos, por eso es importante vigilar que siempre estás hidratada. La hidratación insuficiente, combinada con el estiramiento de la piel, puede provocar comezón. Sin embargo, si tienes una comezón que dificilmente puedes soportar, puede que estés sufriendo una enfermedad que aparece durante el embarazo que se llama PUPP, que son las siglas en inglés de pápulas y placas de prúrito de urticaria en el embarazo. Si la comezón te resulta insoportable, usa mucha crema hidratante, bebe mucha agua y evita los baños calientes o frecuentes. Si todavía te molesta mucho la comezón, debes consultar con tu doctor.


Tu bebé no es el único que tiene más cabello. Es posible que tu pelo se vea ahora más abundante y sedoso que nunca. No es que te esté creciendo más, sino que se te cae menos. También puede que notes un vello corporal más denso y de color más oscuro, e incluso observes que tienes vello en la barbilla, el labio superior, la mandíbula, los pómulos, los pechos o hasta en el vientre. Esto se debe al incremento de las hormonas sexuales que se conocen como andrógenos. Todo regresará a la normalidad en las semanas posteriores a que nazca el bebé. 


Cuando te hagan la prueba de tolerancia a la glucosa entre las 24 y las 28 semanas, tu doctor querrá tomar un poco más de sangre para analizarla y comprobar que no tienes anemia. Aunque el volumen de la sangre aumenta mucho durante el embarazo, la cantidad de glóbulos rojos disminuye, y a veces se produce un tipo de anemia conocida como anemia fisiológica, bastante común en el segundo y el tercer trimestre del embarazo. Si los análisis de sangre muestran que tienes anemia, el doctor probablemente te recomendará que tomes un suplemento de hierro.

Hacer ejercicio sigue siendo seguro, pero presta mucha atención a las señales que te da tu cuerpo: no hagas ejercicio si te sientes muy cansada y detente si sientes cualquier dolor o estás fatigada, mareada o sin aliento. No pases demasiado tiempo recostada sobre tu espalda, ni hagas ejercicios en los que puedas perder el equilibrio. Asegúrate de beber mucha agua y dejar tiempo para hacer un calentamiento y para un periodo de enfriamiento.

Esta semana…

Me he apuntado al reto 21 días. El otro día leí en un artículo que el cuerpo necesita 21 días para adaptarse a una rutina nueva, a una dieta, a un estilo de vida… Como que llevo días que con el dolor que me entra en la barriga a media tarde no puedo hacer nada me he retado a si o si hacer por poco que sea todos los días algo de ejercicio. Los días que estoy de subidón pues al lío y los días que me cueste más simplemente sentarme en la bici a pedalear o salir a caminar. Hoy es el segundo día así que ya os contaré la semana que viene que tal… También me estoy planteando comprarme una faja para el embarazo. Tengo poca barriga pero la única manera de calmar el dolor es con presión en la zona así que quizás poniendo una faja a partir de media tarde me ayude a no notar molestias. Alguien ha probado las fajas de embarazo?

Hasta el viernes :P